La propia portada ha pasado por el filtro de su propia metodología. Como conector me considero un abre puertas, e inicialmente el título era “abre puertas frías”, pero Alvaro Sobrino, que me ha enseñado los caminos de la autoedición, y Ernesto del Valle, el responsable de la estrategia digital, no lo veían. Fue Ernesto el que me lo dejo claro tecleando en Google, “mira, la gente busca cómo vender a empresas, a…” Pues blanco y en botella, a ti seguramente lo de Abre puertas, pues ni fu ni fa, pero lo que te interesa es para qué te puede servir, es decir, para vender a empresas, a clientes…

Sobre el qué mostrar, tenía mis portadas de referencia como son la de “El engaño del Ícaro” de Seth Godin (Gestión 2000), “Las decisiones estratégicas” de Marcel Planellas y Anna Muni (Conecta), o #Annoyomics de Risto Mejide (Gestion 2000)… El briefing constaba de una puerta, el título, el subtítulo, intentar poner mi cara, y naranja, naranja y naranja, el color de la creatividad, y que me conecta.

A un mes del lanzamiento, no tenía portada, ni sabía a qué amigo diseñador le podría pedir el favor de que me la hiciera de forma exprés. Pero en eso, que en una de nuestras charlas mi amigo Álvaro Alvarez, al verme agobiado me preguntó “¿En qué te puedo ayudar?” Era un martes, el lunes siguiente me presentaba 20 portadas que se había diseñado mientras probaba su flamante iPad Pro. La que ves es tal cual, me la mostró. Cambiando mi cara, por un avatar mío hecho con unas gafas y unas llaves con la boca abierta, hablando, cómo no.

La locura fue el naranja. Al ser la impresión en digital más barata que en offset, el naranja naranja que quería era imposible, quedándose en un marrón claro. Así que en unas ágiles pruebas de impresión, Alfredo, uno de los responsables de Estugraf, me dijo “este amarillo naranja te sirve”. Pues allá que me fui, de perdidos al río, y sin tener tiempo para nada más. La cosa tiene miga, porque ese naranja amarillo, albero, me recordaba un montón al de Territorio Creativo. Bueno, debe ser el destino. Empecé grabando un video unos meses antes en las altas tierras tecerianas y en las “in extremis” pruebas de impresión de un gélido viernes ese amarillo anaranjado volvió a mí. Bienvenido sea.